5. Música cubana en el Siglo XVII.

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El Siglo XVII cubano en general, fue un siglo de intercambios: intercambio de productos, de influencias étnicas y de esquemas formales, en un panorama atrasado culturalmente. Alejo Carpentier sobre esta etapa afirmó: “En la isla, la música se anticipó siempre a las artes plásticas y a la literatura, logrando madurez, cuando otras manifestaciones del espíritu –exceptuándose la poesía- solo estaban en su fase incipiente.”1

En esta etapa, comienzan a suscitarse las bases de una forma de pensar autóctona, las cuales se consolidarían fundamentalmente en el siguiente siglo. Los criollos se fortalecen como población mayoritaria, tanto los pertenecientes a las clases oligárquicas, como a las populares. Estas transformaciones que tuvieron lugar en el individuo de la época, su conciencia de sí mismo, su diferenciación con el peninsular, son el logro más importante de la cultura cubana en este período para los cubanos.

La Música cubana en el Siglo XVII formó parte de las costumbres. La música no formó parte de la sociedad como un elemento más, sino como parte integrante de los modos de vida usuales de los pobladores cubanos, desde antes de finalizar el Siglo XVI y durante el XVII; en correspondencia con las creencias y supersticiones de aquellos tiempos y con las maneras habituales en que eran festejados los acontecimientos. Las creencias en poderes sobrenaturales, la vigencia de los supuestos milagros, de las encarnaciones diabólicas y el desencadenamiento de las fuerzas naturales en el trópico, forzaban a utilizar la música en ceremonias que debían aminorar tales males.

Con respecto a las manifestaciones musicales, la evolución de la música cubana en el Siglo XVII está estrechamente vinculada con el desarrollo musical del Siglo XVI español.

Es muy interesante comprobar el legado hasta nuestros días de esta mezcla de elementos; es decir, de la situación de la música en Cuba en el siglo XVII, por una parte, en tanto, por otra, pueden establecerse los nexos con la herencia ibérica que había aportado a las colonias los primeros elementos africanos.

1 Alejo Carpentier,”La música en Cuba”. La Habana, 1988, página 51.