8. La música cubana en el Siglo XIX (1868-1900).

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8 Ignacio Cervantes

En la Cuba de la segunda mitad del Siglo XIX predominan la música de salón y la música lírica. La música de salón constituyó un hecho sociocultural que marcó tanto el desarrollo posterior de la música popular como el de la música de concierto de carácter nacional en el Siglo XIX.

En esta etapa, músicos relevantes como Ignacio Cervantes incorporan a la música cubana elementos de las tradiciones africanas y guajiras a un estilo pianístico romántico. También es significativo destacar que aunque desde 1802 existía un reglamento de la Capilla de Música de la Catedral de la Habana (Calle Empedrado 156, Habana Vieja. Ciudad de la Habana) que prohibía la presencia de sus músicos en los teatros y salones, ya en la segunda mitad del Siglo XIX, muchos de ellos alternaban su labor profesional entre la música religiosa y la profana, participaban abiertamente en las más importantes celebraciones de otras iglesias y también en numerosas orquestas de baile.

Las guerras independentistas no impidieron el desarrollo y la evolución de los géneros musicales, los cuales iban dando a la música cubana una identidad peculiar. En esta segunda mitad del siglo se reúnen todos los elementos necesarios que permiten la conformación de una nacionalidad cubana, que tuvo su más alta expresión en los sentimientos patrióticos de la población criolla que dieron lugar a dichas guerras independentistas.

Se puede afirmar que casi toda la actividad musical de este período estaba representada por los conciertos que ofrecían las sociedades filarmónicas de las ciudades más importantes. También por las retretas que en la década de 1880 logran un mayor auge en el interior de la isla., sus espectáculos tenían lugar en las plazas de armas. Estas bandas estaban integradas generalmente por militares españoles de los distintos regimientos destacados en las diferentes localidades.

En la segunda mitad del Siglo XIX la buena música ocupó una parte importante en la educación del cubano, existiendo una gran afición por la misma. La música constituyó un desahogo espiritual frente a una situación política siempre inestable y además un signo de distinción. Puede considerarse esta etapa, crucial en el proceso de mezcla y criollización de los géneros musicales y bailables provenientes tanto de África como de Europa.

La música cubana de finales del Siglo XIX se caracteriza por una nacionalidad bien definida, en esta etapa todo lo nacional molestaba al gobierno colonial, todo lo africano también.

Bibliografía:

Zoila Lapique. Música Colonial Cubana en las publicaciones periódicas. Tomo I. Letras cubanas 1979.