9.7 Intérpretes relevantes de la Música cubana en el Siglo XX (1900-1930).

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9.7 Abelardo Barroso

Siempre han concurrido grandiosos intérpretes en la música cubana para los disímiles géneros que la consienten. Esta etapa del Siglo XX musical cubano (1900-1930) fue muy propicia para que hubiera gran incremento en cuanto al surgimiento de los mismos. Algunos han descollado por su faena artística y son en nuestros días leyendas de la música cubana; entre los cuales se hallan Sindo Garay, Francisco Fernández Dominicis, Paulina Álvarez y Abelardo Barroso.
Antonio Gumersindo Garay y García, más popularmente conocido por Sindo Garay, fue uno de los trovadores prominentes de la música cubana e insignia de la cultura nacional. Bautizado por el poeta Federico García Lorca como El Gran Faraón de Cuba.
En sus obras, se inspiró principalmente en su tierra natal, los paisajes cubanos, la mujer y el amor; siendo el autor de más de 600 obras musicales. Sus dotes musicales eran empíricas, jamás estudió en un conservatorio o academia musical. Su talento natural lo desplegó junto a su guitarra. Fundó el grupo de los grandes de la trova, junto a Villalón, Ruiz y Corona.
Durante su larga vida, el destacado trovador cubano, conoció a diversas personalidades importantes
Dada su inmensa obra musical y sus letras que dejar ver una gran belleza poética. Sindo Garay establece uno de los mitos de la música trovadoresca tradicional que sacudió la admiración de importantes músicos por la calidad y variedad de sus composiciones.
Francisco Fernández Dominicis, destacado tenor cubano; en su debut el joven cantante interpretó el epílogo y romanza de la ópera Mefistófeles de Arrigo Boito y su desempeño causó un impacto positivo en los críticos especializados de la época. En 1911 conoce personalmente al gran barítono español Emilio Sagi-Barba quien por conciliación del mismo maestro Bovi, debuta en el teatro “Tacón” con su compañía de ópera y zarzuela. El primero de febrero de 1941 publicó un artículo en la revista Cubamena con el título “Puccini y su ópera Turandot”, con motivo del estreno en Cuba, en disco, de dicha obra. En julio de 1942, organiza el estreno en Cuba de la ópera La Rondine de Puccini en el teatro Principal de la Comedia.

En 1946, la Sociedad habanera le celebra en los salones de la Casa Cultural un homenaje por sus cuarenta años de vida artística. El 8 de abril de 1955 el tenor Francisco Fernández Dominicis es galardonado con la orden “Carlos Manuel de Céspedes”. En el año 1967 es homenajeado por sus sesenta años de trabajo y su contribución al desarrollo de la cultura en Cuba.
Paulina Álvarez dio vida a rumbas, boleros y guarachas contaron en la década del 20 con la singular voz de esta cienfueguera. Sin embargo, fue el Danzonete el género musical que la glorificó para la posteridad. Su sólida instrucción musical y su gran versatilidad interpretativa la hicieron capaz de incursionar en diversos géneros y ritmos de la música cubana La altivez y elegancia que imponía a cada interpretación hicieron posible que ganara la simpatía y preferencia del público y conquistara el sobrenombre de Emperatriz del Danzonete.
Fernando Collazo Hernández, destacado cantante cubano, alternaba su agrupación con los sextetos dirigidos por Ignacio Piñeiro, el Habanero y el Nacional; presentándose en teatros y bailes no solo en la capital cubana, sino también en otras ciudades del país.

Al estrenarse en el año 1929 en Matanzas, el primer danzonete de Aniceto Díaz, Rompiendo la rutina; Fernando Collazo, junto a la orquesta Gris, fue el primero en cantarlo en la capital. El artista logró consagrarse como cantante, con la interpretación de este nuevo género musical. Constituye una personalidad de la cultura cubana. Formó parte del distinguido grupo de músicos cubanos que consiguió imponer los ritmos cubanos en el Viejo Continente.

Abelardo Barroso Dargeles fue un destacado cantante cubano, conocido popularmente como el sonero mayor. Con 25 años de edad, se incorporó al colectivo del Sexteto Habanero, como intérprete de la canción y el Son, esta agrupación se presentaba en el exclusivo Vedado Lawn Tennis Club. En 1928, fue solicitado para intervenir en la grabación de los del Sexteto Nacional y el Habanero. En octubre, grabó dieciséis sones con el Sexteto Boloña, siendo la voz principal. Entre ellos Échale candela, de Boloña, y Flora, de Barroso.

Junto a Orestes López, fundó en 1933, la charanga López-Barroso, y alternó actuaciones con su septeto Universo hasta 1935, fecha en que instauró el sexteto de sones Pinín.
En la década de 1940, Abelardo Barroso actuó en varios shows del cabaret Sans-Souci, haciendo coros. A fines de los cincuentas, Barroso se mostró en programas de radio y televisión, también fue solicitado para actuar en carnavales de varias ciudades cubanas y promocionar productos comerciales de gran demanda.
Popularizó numerosos temas, entre ellos podemos mencionar: Un brujo en Guanabacoa y Hagan juego, El huerfanito; El guajiro de Cunagua; Naufragio; La cleptómana; Longina; Bruca maniguá y el pregón de su propia autoría El panquelero. Abelardo Barroso, fue bautizado por el público como Caruso, debido a la potencia de su voz.